El reportaje El odio envejece en Miami, publicado hoy en La Vanguardia por su corresponsal en La Habana, Fernando García, me deja perplejo. Es por eso que me gustaría plantear algunos comentarios.
Dice Fernando García que el cambio negativo en Miami desde el "punto de vista cubano" es que "la crisis se ha cebado en Florida, con obvios efectos para el trabajo y los ingresos de los inmigrantes". ¿Qué quiere dar a entender el corresponsal con que "es un cambio negativo desde el punto de vista cubano"? ¿A caso no es negativa la crisis para todo hijo de vecino, sea o no sea cubano? En realidad el corresponal de La Vanguarida lo que quiere es contarnos que Miami ya no es el escenario que garanitza el bienestar económico a los cubanos que deciden dejar la Isla.
Con esta idea el periodista estpañol valida el argumento castrista de que el éxodo cubano se produce en el marco de una migración económica. Se trata de un argumento que propugna la dictadura, en un intento de rechazar la existencia de migración por razones políticas, ideológicas y de dignidad humana.
En todo caso, a García se le olvida que la economía norteamericana no bajará jamás al nivel de hecatombe en el que se encuentra la economía de los Castro. Y, por otro lado, es importante recordar que la Cuba castrista jamás alcanzará los niveles de respeto a la dignidad humana y a la libertad individual de los que sí gozan aquellos que logran instalarse en Estados Unidos.
La buena noticia para Fernando García (como lo podría ser también para la dictadura) es que "el odio del viejo exilio anticastrista (...) languidece de puro viejo y de inútil". Cede el paso, según el corresponsal "al pragmatismo de la vida y el futuro". El exilio anticastrista es convertido en algo así como un demonio "aún vivo" (¿hay que matarlo?) y "muy presente en rabiosos canales de radio y televisión bajo su control". Es decir, este exilio anticastrista es para el periodista de La Vanguardia algo que se interpone en la vida de los cubanos con deseos de "reconciliación" o lo que puede venir a ser lo mismo de dejar de atormentar a la dictadura con demandas de apertura.
Para fortalecer su tesis, García busca la voz de algunos testimonios espontáneos.
En South Beach, por ejemplo, habla con Franz Sotto de quien extrae los siguientes comentarios:
"El sueño americano es lo que le entra a uno a eso de las nueve de la noche después de mil horas trabajando como un perro"
"No se puede estar cabalmente ni con los líderes de la derecha ni con los de la izquierda. Unos y otros son unos oportunistas. Los de la derecha dan una muy mala imagen cuando (en octubre de 1999) se lían a pedradas contra los Van Van (la orquesta acusada de actuar como "embajadora" de los Castro) o destruyen discos de Juanes (septiembre de 2009)"
Suerte que el periodista aclara rápidamente que "a los amigos reunidos en South Beach tampoco les convence la actitud del Gobierno cubano y sus partidarios". Después de su testimonio ya habíamos pensado que lo suyo era cosa del castrismo light, esa tercera vía que parecen proponer algunos, consistente en atemperar la beligerancia con la dictadura, como si con el paso del tiempo se hubiesen olvidado de que en las cárceles cubanas todavía hay presos políticos y de que existen cubanos que no pueden entrar o salir de su país por razones ideológicas.
El reportaje de Fernando García para La Vanguardia es un ejemplo de esa propuesta que algunos tienen para el futuro de Cuba, que es la de llegar a "naturalizar" la dictadura mediante la extinción del exilio anticastrista "envejecido, inútil y resentido" al que atacan constantemente. Es lo que a mi se me antoja algo así como una proposición de ¡Trágala perro! en la que los abusos del castrismo tienen que observarse bajo un prisma descafeinado. Jamás hemos edulcorado nuestra visión del franquismo y jamás nos hemos atrevido a hablar de los exiliados españoles como de gentes resentidas. ¿Por qué defendemos lo contrario par a los exiliados cubanos?
5 comments:
Gracias por su claridad y dimensión ética.
muy bien dicho joan.
como ya te habia comentado algun interes estara defendiendo ese señor y su periodico con ese tipo de comentarios.
crees que si criticara al regimen podria seguir como corresponsal en la habana?
por cierto, ya te enlacé en mi blogroll.
un beso
deya
Gracias Deya, he hecho lo propio con aRRoz con pUnK :-), yo creo que el periodista si en algún lado tiene que estar tiene que ser el que defienda los valores democráticos porque para mí la prensa es una institución democrática. Los corresponsales extranjeros en Cuba tienen parte de responsabilidad en el mantenimiento de la imagen edulcorada del castrismo, suerte que hoy tenemos a los bloggers, para mí ellos son fundamentales.
Joan,
Bien dicho tu comentario a Deja. De acuerdo, “suerte que hoy tenemos a los bloggers, para mí ellos son fundamentales”. Y sobre este post tuyo, el que quiera entender, que entienda.
Gracias Mickey, la verdad es que qué haríamos hoy sin esos bloggers... son pocos, pero algunos posts son más valiosos que 100 reportajes en la prensa escrita tradicional... Por cierto, enlacé con tu blog ;-)
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