- A pesar de que "también podría durar unos años más", el exguerrillero salvadoreño Joaquín Villalobos considera que la dictadura ya no dispone de ninguna salida estratégica ante el escenario actual
Joaquín Villalobos, ex guerrillero salvadoreño y consultor para la resolución de conflictos aseguró hoy que se aproxima el fin de la dictadura castrista al no disponer de ninguna salida estratégica a la crisis actual y al estar bloqueada todo reforma por parte de la vieja guardia.En su análisis, Villalobos explica que Fidel Castro ha basado su defensa estratégica "en mantenerse como víctima" y que "se preparó para enfrentar una invasión estadounidense, derrotar rebeliones contrarrevolucionarias, evadir atentados contra su vida y resistir al embargo estadounidense" y no para "pelear contra hombres dispuestos a dar la vida en una huelga de hambre; ni para enfrentar a un puñado de mujeres que protestarían pacíficamente".
Señaoa que para un sector de la izquierda, Cuba "es una especie de baluarte moral del continente, un Vaticano revolucionario" pero en realidad "la revolución es ahora victimaria y está siendo moralmente derrotada por sus víctimas".
El analista considera que "el futuro del régimen cubano es el tema más crucial en la agenda política latinoamericana" ya que su final, "además de problemas de seguridad y migratorios, podría desencadenar un efecto dominó sobre las izquierdas populistas y extremistas que modificaría seriamente el mapa político regional".
Apunta que "muy pocos se atreven a hablar de su final porque consideran débil a la oposición, muy fuerte al régimen o temen que Fidel viva cien años y que los cambios no comiencen hasta su muerte, como ocurrió con Franco". Pero recuerda que "la España franquista no estaba en bancarrota, la oposición fue poco visible en casi toda la Europa del Este y más fuerte era la Unión Soviética y, sin embargo, se acabó".
El exguerrillero salvadoreño señala que "en Cuba el cambio depende de tres relojes que están en cuenta regresiva: el biológico de Fidel, el del cambio generacional y el del aguante social de los cubanos". Y subraya que "el problema no es cuánto más vivan Fidel y Raúl, sino cuánto más pueden conservar el poder en medio de la peor crisis económica y social del régimen y en el momento de menor fortaleza física de ellos".
En su análisis, el autor establece tres salidas posibles para el régimen a la situación actual: "Expulsar gente como siempre han hecho, reprimir o reformar. Pero expulsar no tiene ahora justificación; reprimir terminaría dividiendo al Ejército y Fidel se ha opuesto a los intentos reformistas de Raúl".
Con las destituciones de los dirigentes más jóvenes meses atrás, Carlos Lage y Pérez Roque, "la generación que luchó y la que no luchó quedaron separadas; los guerrilleros de la Sierra Maestra se convirtieron en sabios sin importar si estaban educados y los jóvenes que educó la revolución, pero que no hicieron sacrificios, quedaron bajo sospecha".
Asimismo, el analista considera, en el artículo que publica hoy El País, que "los profesionales formados en los últimos 50 años son peones del sistema, y no importa que los científicos ganen una miseria y anden en bicicleta. La educación masiva fue una meta propagandística sin relación con la economía, la movilidad social y el acceso al poder. La vieja guardia aplastó a los jóvenes que educó y por ello existen prostitutas que son doctoras o ingenieras".
En Cuba, acaba Villalobos, "lo que la gente dice no es lo que la gente piensa. La apatía es rechazo popular y la simulación, una práctica normal entre los dirigentes con menos de 60 años. Es obvio que hay oposición dentro del partido y del Gobierno, y que la cohesión es pura ficción. La fragilidad es tal que así como pueden sobrevivir un tiempo más, también pueden derrumbarse mañana".
En consecuencia, su conclusión es clara: "El régimen cubano ya no tiene ninguna salida estratégica: o se reforma o muere."
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