
Por Ernesto Ariel Suárez
Según recuerdo, en mi casa nunca se celebró el Primero de Mayo de manera especial; a no ser que se tome a consideración el hecho de que mi madre o apagaba el televisor o se sentaba frente a él a “discutir” con Fidel Castro a través de sus siempre maratónicos discursos. De niño nunca fui al desfile, nunca me llevaron e incluso recuerdo que cuando mi madre aún trabajaba en el ICRT, ella siempre se justificaba conmigo, con tener que atenderme, para no ir.
Sin embargo, sí fui de adolescente, una vez, en uno de esos dos o tres años de “fervor revolucionario” que padecí mientras estudiaba en el pre-universitario. Un professor del pre que vivía en la esquina de mi casa decidió que sería buena idea ir y que yo les acompañara. Eramos un grupo “diverso” y “alegre” para ponerlo en términos políticamente correctos.
Esa mañana aparecieron todos los omnibus del paradero del Diezmero, incluyendo aquellos que el día anterior estaban paralizados “por falta de reparación”. Hicimos la cola, pues en Cuba hasta para la tortura se hace cola; y cuando montamos nos dieron nuestro “premio” por asistir: una naranja y un panecillo con una muy fina lasca de “queso”. A estos “productos alimenticios” no les acompañaba nada líquido, ni siquiera agua.
Llegamos a la Plaza y nuestro “jefe”, es decir, el profesor, decidió (y fue aprobado por concenso) que era mejor quedarnos sentados en un parque cerca de la Plaza porque “total, se oye igual y aquí hay sombra”.
Miramos la gente pasar, las caras que llevaban todo tipo de emociones, sobre todo aburrimiento, y dos horas después nos levantamos y nos fuimos. Era ya la tarde, pero no muy tarde y los ómnibus en la capital, como todos los años anteriores, habían dejado de circular así que tuvimos que caminar desde la Plaza de la Revolución hasta el Diezmero, casi treinta kilómetros.
Llegué a la casa muerto de cansancio y completamente decepcionado de la experiencia. Mi madre me miró, hizo una mueca de burla y siguió discutiendo con el Viejo barbudo en la pantalla.
0 comments:
Publicar un comentario en la entrada