Misión chavista mantiene cautivos a médicos y enfermeros cubanos

 

Publicado por el periódico brasileño Folha de São Paulo (Traducción: Joan A. Guerrero)

El intercambio de "petróleo por médicos", símbolo mayor de la alianza Caracas-Habana que cumple diez años, mudó la cara de la atención médica básica en Venezuela, admiten incluso los más críticos con Hugo Chávez.

Ahora bien, la llamada Misión Barrio Adentro, que, por primera vez, instaló puestos de salud en las zonas más pobres del país, tiene una faceta sombría: el severo régimen al que está sometida buena parte de los 30.000 profesionales de salud cubanos que la sustentan.

Esto es lo que cuentan los médicos e enfermeros que dejaron la misión -"desertores", según las palabras tanto del gobierno cubano como del venezolano.

Como sucede también con las delegaciones de atletas cubanos en competiciones internacionales, médicos, enfermeros y técnicos están bajo vigilancia constante. "Tenemos que seguir un reglamento disciplinario que nos muestran cuando llegamos. Es sólo una de las formas de someternos a un esquema de esclavitud moderna", dice a Folha el médico Miguel Majfud, de 40 años, hoy en Miami.

Majfud es parte de un grupo de ex colaboradores que pide, en la justicia americana, 15 millones de dólares en compensación a la petrolera estatal PDVSA y de los gobiernos venezolano y cubano por trabajo en régimen de "esclavitud".

Restricciones

El supuesto reglamento es parte de la acción. En él se lee, por ejemplo, que los profesionales cubanos tiene que pedir "autorización" para dormir fuera del alojamiento designado por el gobierno, para hacer "amistades" fuera del trabajo o enamorarse.

Tienen prohibido viajar o dirigir vehículos y tomar bebidas alcohólicas o hablar con la prensa. Se les recomienda, para evitar riesgos, no frecuentar lugares cerrados como "bares, discotecas, cines, etc."

El venezolano Adolfo Delgado, presidente de la Sociedad Bolivariana de Venezuela de Medicina General Integral, que reúne a especialistas locales en atención primaria, afirma conocer estas restricciones, pero nunca ha visto el reglamento.

"Sé que ellos tienen una serie de restricciones. Ellos no podían participar en reuniones nocturnas. Decían que tenían que pedir autorización por adelantado", explica Delgado, que estuvo en de 2004 hasta el año pasado en el programa, donde cerca de un 10 por ciento de los médicos son venezolanos.

"Muchos viven confinados. Deberían tener mejores condiciones, pero considero exagerado hablar de esclavitud".

Maria C. Werlau, directora de la ONG Cuba Archive, que cataloga violaciones de derechos humanos, también menciona el régimen restrictivo. "Restricciones como esa escuchamos de varios médicos que dejaron las misiones, y no sólo en Venezuela", dice ella, que investiga el tema.

El 18 de noviembre, Folha envió el supuesto reglamento a la Embajada de Cuba en Caracas para intentar corroborar su veracidad. También solicitó entrevista con el director del programa.

Hasta el cierre de esta edición, la representación cubana no había respondido.

Ruta de fuga

No hay cifras exactas de cuántos cubanos decidieron dejar las misiones por el mundo o en Venezuela. Un termómetro, puede ser el número de profesionales que recibieron visa americana por medio de un programa impulsado por el gobierno de George W. Bush, en 2006.

Cuestionado para el reportaje, el gobierno Obama informó que hasta ahora fueron entregados 1.762 visados.

La "mayoría" está en manos de ex integrantes de la misión en Venezuela, que fueron tramitados en la embajada de Estados Unidos en Caracas o en Bogotá -Colombia es una importante ruta de fuga, en un esquema que implica sobornar guardafronteras.

Cables de la embajada de Estados Unidos en Caracas, revelados por WikiLeaks, también revelan por primera vez cuántos visados fueron entregados directamente en Venezuela: 722.

Los documentos hablan de "creciente persecución" de los médicos y del cobro de sobornos (1.000 o 1.700 dólares) por parte de funcionarios del aeropuerto de Caracas para dejarlos salir.

2 comments:

Maik Pimienta dijo...

Vergonzoso. Como tantas realidad cubanas.

Joan Antoni Guerrero dijo...

Pues sí, es realmente un relato espeluznante Maik!