Cubanos que optan por el silencio

Una cubana tapa el objetivo de la cámara para que no siga grabando

Respuestas de cubanos en un debate planteado en las redes sobre la actitud de compatriotas suyos que rechazaron responder sobre la muerte de Wilman Villar en las puertas del consulado de Cuba en Barcelona

Varios lectores han opinado, a través de diversas vías, sobre la actitud de los cubanos que, entrevistados en las puertas del consulado cubano en Barcelona, rechazaron pronunciarse sobre la muerte del opositor Wilman Villar. En la mayoría de casos, las opiniones son negativas y censuran esta actitud. "Es un despropósito, fruto del policía que llevan en la cabeza", dice uno. "Son los que se dan los viajecitos de turista y también rechazan firmar peticiones", añade otra persona. A lo que otro responde: "Por miedo a que no los dejen entrar a la finca de los Castro, resulta que es su patria, pero se les ha olvidado".

Hay quien irónicamente los tacha como "buenos pioneros", también quien no duda en calificarlos despectivamente: "¡Sopendejones! Y lo peor, víctimas convertidas en cómplices, quienes aún fuera, siguen a merced de los victimarios, obedeciendo y callando". Alguien recuerda entonces que "ciudadano que no opina, ciudadano que no ayuda a la democracia".

Ahora bien, también algún lector advierte que "están en todo su derecho" porque "hay gente que no quiere saber nada de la ínsula, y otra gente que es masoquista y le gusta que les metan el pie todos los días y otras que, por razones diversas, tiene familiares en la Isla y que ponen a la familia primero y se callan con tal que les dejen entrar a verlos". El mismo lector añade que "hay gente que les importa un pito lo que pase allí; los hay que su negocio depende de entrar y salir y los hay que lo único que les interesa es ir de vacaciones. Y muchos más. Hay de todo en la villa del señor".

Otra lectora se suma al debate y afirma que "frente a la Embajada de Cuba no es buen lugar para preguntar sobre la problemática cubana". Continúa señalando que los que acuden a la embajada "es porque no han roto el vínculo con La Habana y por supuesto no van a decir nada en contra del régimen". Ella misma explica que vivió dos años en Barcelona y allí conoció a muchos cubanos "que se la pasaban protestando en Plaza Catalunya, pero por supuesto, habíamos roto totalmente con el sistema". Así que "conclusión, viven en España, como otros tantos que viven en el sur de la Florida pero el cordón umbilical lo mantienen para poder viajar y muy importante evitar la represión cuando estén del lado de allá del charco". Añade que "si se quieren obtener respuestas lógicas, vayan a preguntar fuera de los predios de la embajada".

Dos cubanos que en Barcelona afirman que ellos no pueden hacer 
nada para cambiar Cuba, que eso "lo decide el gobierno"

También hay quien señala la contradicción de los cubanos que no son libres viviendo en libertad. Lo apunta una lectora: "Debe ser terrible salir de ahí para ser libre y al final no serlo. Si no rompes con todo, estás jodido. No te dejan otra opción."

Hay personas, en cambio, que difieren de las opiniones anteriores. Es el caso de una lectora que opina lo siguiente en este blog: "La verdad no es que las personas se desentiendan. Es que hay personas que tienen familia en Cuba. Es muy bonito hablar cuando todos los tuyos están aquí o fuera del país. No se trata de unas vacaciones a Cuba. Se trata de que tu familia sobreviva hasta que aquello cambie o los puedas sacar. Me pregunto se serían capaces de hacer estas preguntas en La Habana. Es muy bonito y fácil aquí. Valientes aquellos que lo hacen en Cuba con las consecuencias que esto conlleva. Yo tengo mis ideas y estoy a favor de un cambio en mi país. Pero no estoy a favor de meter a personas en problemas. A todo el mundo no le interesa la política y a otros le interesa la política de supervivencia".

En una línea comprensiva también de esta actitud, otro lector agrega: "Yo personalmente no critico a nadie que teniendo familia dentro de la isla rechace opinar. En mi opinión son víctimas de la dictadura también. Lo único diferente es que están fuera de la Finca-Prisión, pero no son libres. Eso es otro de los mecanismos que usa el desgobierno cubano con respecto a las políticas migratorias en Cuba. El secuestrar a los familiares para que la oposición fuera de la isla no se fortalezca. O se divida. Por eso yo no critico. Hay mucha gente que no opina pero que sí escucha. En su momento opinarán. Hay límites psicológicos para todos. Por supuesto, hay otra parte que no opina porque no les da la gana, pero ese también es su derecho".

Finalmente, hay quien opina que por una parte la reacción de algunos cubanos está "mal", pero que "por otra, a pocas palabras buen entendedor" ya que "cuando un cubano que vive fuera rechaza dar declaraciones es para que el mundo vea que aún fuera del país, el temor y la represión son tales que prefieren permanecer en el anonimato".