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| Enrique del Risco |
El escritor cubano Enrique del Risco responde a nuestras
preguntas sobre los efectos de la crisis de la democracia actual sobre la lucha
por la consecución de un futuro democrático para la Isla de Cuba. En esta serie
han participado anteriormente la escritora Zoé Valdés y el economista ElíasAmor.
¿Consideran que la crisis de las democracias liberales
dificulta o debilita la defensa de la democracia para Cuba? ¿Por qué?
En primer lugar pienso que la crisis de las democracias
liberales empieza por afectar la idea de la democracia en general y eso ya es
bastante terrible. No está de más recordar que la otra gran crisis de las
democracias liberales que empezó con la Primera Guerra Mundial y se agudizó con
el crack de 1929 propició el ascenso del comunismo y del fascismo. No creo que
esa sea la situación de ahora, al menos no de momento, pero no se pueden
descartar rebrotes de esos fundamentalismos aunque usen nombres distintos. Y
por supuesto afecta la defensa de una democracia en Cuba en la misma medida en
que Occidente siente debilitada su confianza en el sistema democrático. El
castrismo por su parte, que sabe aprovechar muy bien todo lo va en su favor e
incluso muchas cosas que le son aparentemente contrarias, ya lo usa en su
propaganda mientras que a los cubanos la crisis le sirve como consuelo (más o
menos como lo que se decía en la caricatura de los años 30 que te adjunto).
Pero por otro lado los cubanos ven cómo en todo el mundo la gente protesta por
situaciones que sin tomarlas a la ligera son menos insoportables que la suya y
eso puede llevarlos a hacerse más de una pregunta y la primera de todas es:
¿por qué ellos sí y yo no?
¿Cómo puede evitarse que los conflictos actuales de las
democracias europeas y norteamericana desestimulen a los cubanos de la Isla y
sigan contribuyendo a fortalecer el discurso de la dictadura contra el modelo
democrático?
La tontería (occidental) útil al castrismo es indetenible
por la misma razón que la tontería a secas es infinita e incurable. Lo único
que se puede intentar es lo que ya se hace: informar tanto a la gente dentro
como fuera de Cuba de lo que en realidad pasa en uno y otro lado. Y basar todo
el discurso en un principio muy simple: ningún régimen bajo ningún pretexto
tiene derecho de despojar a toda su población de los derechos más elementales o
a reprimirla por reclamar esos derechos y que ver esa situación como normal
lesiona la dignidad humana de todos.

