Una enferma de cáncer fue operada tres veces consecutivas en el Hospital Nacional de La Habana ya que los médicos olvidaron en su interior gasas y pinzas, según explica la bloguera Rebeca Monzó en Por el ojo de la aguja. La primera operación para extirpar el tumor maligno se repitió para retirar unas gasas que se habían quedado dentro y había peligro de infección. Tras la segunda operación la enferma presentó dolores nuevamente y tuvo que ser intervenida otra vez. En esta ocasión los médicos habían olvidado unas pinzas en su interior. La bloguera Rebeca Monzó denuncia que los cubanos son víctimas del síndrome del despiste porque los médicos cubanos también tienen sus problemas personales que no les dejan trabajar correctamente.