Yaremis Flores, detenida la semana pasada bajo la acusación de difundir "noticias falsas", cuenta su testimonio en el blog Jurisconsulto de Cuba:
La tarde del 7 de noviembre no imaginaba que cambiaría mi nombre por un número. Salí aproximadamente a las dos de tarde a llevarle una sopa a mi padre ingresado en un policlínico. Mientras bajaba la calle de mi casa la patrulla 950 rondaba la zona lentamente. Cuando casi cruzo la calzada, sentí un frenazo brusco. Un agente de la seguridad del Estado me nombró por mi nombre y dijo la usual frase: Tiene que acompañarnos y apaga el móvil.