Creo que la lucha por la democracia en Cuba ha reculado desde ayer -desde que Sebastián Piñera entregara la presidencia de la Celac al dictador Raúl Castro-, esa lucha ha dado 54 años o pasos hacia atrás. Las imágenes del evento en el que fue laureado el dictador en Chile, así como los parlamentos, las crónicas en las que se habla de la Celac como instrumento que busca, entre otras cosas, la preservación de la democracia, resultan realmente una broma de mal gusto. A Cuba, a los cubanos, solo les queda la calle, el levantamiento popular, plantarse y expulsar a los castristas del poder. Calle, calle y calle.

