En este país, la corrupción lo abarca todo. No solo son los supuestos sobresueldos en negro que recibió la cúpula del PP, también las cada vez más intensas acusaciones contra el entorno del partido en el gobierno en Catalunya, CiU, -el hijo del expresidente Jordi Pujol, Oriol Pujol Ferrusola, podría ser pronto imputado-. Al mismo tiempo, tenemos alcaldes, tenientes de alcalde y diputados acusados por sus relaciones con la mafia rusa, como prueba el caso destapado en Lloret de Mar. Y mientras siguen destapándose detalles de la corrupción en el entorno de la monarquía, con los escandalosos detalles de los tejemanejes del Duque de Plama Iñaki Urdangarín, que alcanzan el nombre de la Infanta Doña Cristina de Borbón.
Así vemos como todas las instituciones del sistema, desde el ámbito municipal, autonómico, el gobierno y Jefatura del Estado están copadas por al corrupción. No es solo normal que la gente salga a la calle, diría que es una obligación. La corrupción global que se vive en este país legitimará cualquier acto de protesta no violento en las calles si el gobierno del PP no toma la decisión más acertada: dimitir.
España se debate en estos momentos entre los políticos-mangantes de cuello blanco, y la demagogia y populismo de grupos y formaciones que podrían apoderarse del descontento por sus dos extremos, derecha e izquierda. Algo no funciona.

(Fotos: El País / Twitter @15Mbcn_int)

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