Hace poco menos de dos años que mantengo este blog de asuntos cubanos, que nació no premeditadamente. Lo que esta bitácora es hoy es sólo el resultado de una acumulación de diferentes motivos. Con el paso del tiempo, y gracias a las facilidades que nos han traído las nuevas tecnologías, he ido conociendo a nuevas personas e implicándome al mismo tiempo en otras iniciativas, todas ellas orientadas en contribuir a la libertad de Cuba, lo que para mí significa ver el fin del régimen castrista para que se establezca en la Isla un Estado de derecho y democrático. Como el que yo disfruto desde que nací.
Así es que este blog ha combinado el periodismo con el activismo o un periodismo activista porque considero que la situación actual de Cuba no precisa de un periodismo que rinda con los parámetros que nos garantiza una democracia. No cuenta con las mismas herramientas un periodista que trabaje sobre temas cubanos que un periodista que escriba sobre lo que pasa en Europa, donde sí existe un acceso a la información pública, en donde sí funcionan los mecanismos para verificar la información, en definitiva, para hacer lo que todo periodista debe hacer siempre: contrastar los datos. En Cuba esto no es posible dado que ese acceso a la información pública está limitado.
De todos modos este límite no tiene que conducirnos a la inacción o a hacer lo que hacen muchos hoy: reproducir la versión oficial del castrismo. El periodismo-denuncia es el género a desplegar en Cuba y básicamente porque éste es el deber de nuestra profesión, el señalar a los gobiernos que ponen obstáculos a la democracia. El periodismo sólo puede ejercerse en democracia (en donde la información no se oculta a conveniencia de los gobiernos) porque es el sistema bajo el que hemos consensuado nuestro rol: el de presentares de las diferentes interpretaciones de los hechos, algo que en Cuba está terminantemente prohibido.