Granma publica hoy un reportaje sobre la venta ilícita de café en Cuba, citnado el caso de campesinos que se guardan una parte de la producción para venderla en el mercado negro antes que al Estado, dado que lo que éste paga por la mercancía es muy poco:
En principio, Granma no descubrió algo nuevo. En su indagación por una parte de la Sierra Maestra comprobó que hasta la pasada zafra, debido a lo poco estimulante de los precios de compra estatales (hasta 21 pesos la lata), el campesino siempre dejó guardada para sí una porción del café; simplemente porque esa era la mercancía de un canje oculto, pero de ganancias garantizadas y mucho más jugosas: la venta ilícita.
Precisamente en ese flagelo es donde está lo nuevo, y es que a pesar de comenzar a pagar este año casi el doble de la tarifa (ahora 65 pesos la lata de primera), el desvío no acabó, y hasta comprometió el alcance de la cifra prevista. ¿Acaso las 40 000 latas que aproximadamente faltarán para llegarle al plan pueden considerarse café goteado? ¿Adónde fue a parar el resto?
Al inicio ningún productor se atrevió a admitirlo, pero poco a poco fueron definiendo las vías de escape; desde la venta ilícita consciente, hasta varias formas de robo y autorrobo.
Sobre la primera, William opinó: "Con el incremento del precio pensamos que esta causa se iba a minimizar bastante, pero no fue tan así. Lo visto este año demuestra que todavía es un delito presente".