Llegaron a España los 37 presos políticos cubanos y sus más de dos centenares de familiares. En Cuba no se puede vivir. En Cuba se prohíbe vivir. Hoy España es un poco más refugio que ayer y Cuba, por su parte, mucho menos libre.
Este es hasta hoy el cambio registrado en ese país, un cambio que consistió en una simulación de libertad, un balance de juego de suma cero. Los Castro, los dictadores y su sistema han ganado ¿parcialmente? Eso está por ver. ¿Han ganado el tiempo que siempre quisieron ganar? Queremos alcanzar varios objetivos claros e inapelables: el fin de la corrupción, el fin de la guerra del Estado contra los ciudadanos, el respeto total de los derechos humanos y las libertades cívicas. Nada de todo esto se alcanzó. Al contrario, se ha reforzado el poder de la red en la cúspide, la que se sostiene mediante un gobierno ilegal, leyes que no protegen al más débil sino que lo debilitan, que lo acosan y que persiguen al que menos posibilidades tiene en un país que no es un país -como ya ha dicho alguien en otras ocasiones-.
Cuba es, en realidad, un pedazo de suelo flotando en el mar en manos de una banda organizada que maneja en solitario el timón y que responde al nombre de PCC. De nuevo, tengo que insistir: busco una descripción fiel y honesta a la realidad. Que nadie se confunda. Esto no es opinión.