Por Joan A. Guerrero
El cerrojazo informativo de los regímenes autoritarios va a favor de los activistas que estén dispuestos a tratar con la prensa. Mientras más se cierran informativamente las dictaduras, más recurren los periodistas a alimentar sus crónicas con la información de aquellos que no tienen voz en las sociedades autocráticas. En el caso de Cuba, hay que tener en cuenta a los corresponsales extranjeros como una excepción ya que su corresponsalía depende también del hecho de que se mantengan en cintura y no crucen la raya. Esto quiere decir, que no frecuenten demasiado los ambientes “disidentes”.
“Gracias a la cerrazón del Gobierno de Damasco, solo sabemos lo que los activistas quieren que sepamos”. Así se expresaba el pasado 25 de abril el periodista de El País Enric González desde Beirut, en el Líbano, lugar donde le toca cubrir las revueltas en Siria. Este periodista no ha podido acceder a territorio sirio porque el gobierno de ese país ha cerrado las fronteras a algunos informadores. Internet se está convirtiendo así en fuente principal de información y, en este ámbito, el suministro de datos por parte de los activistas que tienen puentes tendidos con el interior del país resulta fundamental para comunicar las novedades sobre los múltiples atropellos que contra los opositores está cometiendo el régimen sirio.
(Seguir leyendo en Martí Noticias)