La historia se repite. La dictadura castrista no sólo niega que la muerte de Soto García haya sido producto de un paliza de la policía sino que además ahora intenta desprestigiar la imagen de este opositor asegurando que era un delincuente.
El régimen se ha visto obligado a publicar un comunicado en el periódico Granma en el que no esclarece las circunstancias del hecho ni tampoco anuncia la apertura de ningún tipo de investigación, como ha reclamado la disidencia.
El hecho cierto es que, como ya hemos dicho esta mañana en el blog, la paliza fue denunciada el mismo día que se produjo, por lo que la coartada del régimen se desmonta fácilmente.