18 mayo 2011

La economía en #Cuba: de mal en peor

Los 500.000 despidos anunciados por Raúl Castro se han parado sine die, parece ser que las medidas de los Lineamientos no están solucionando nada, más bien lo contrario, lo agravan. El economista Elías Amor tiene un interesante artículo sobre esta cuestión donde explica las razones del parón:
En primer lugar, que, en contra de lo que se indica, el ritmo de avance de la economía no estatal está siendo más lento, y tiene más problemas de lo que pensaban los comunistas a la hora de diseñar los “lineamientos”. La limitación en el número de ocupaciones a 178, casi todas de carácter asistencial y servicios, impide a muchos profesionales, médicos, arquitectos, técnicos, establecerse por cuenta propia en otras diversas actividades. Parece que la economía cubana no está registrando un desempeño macroeconómico muy positivo en estos primeros meses de 2011, y que la afluencia turística no consigue mejorar el cierre de las cuentas externas.

En segundo, los informes sociológicos de los servicios de la seguridad del estado han venido reflejando el malestar en amplios sectores de la población, preocupados por la desaparición de los productos subsidiados, las gratuidades, el escaso poder adquisitivo de los salarios y la eventual pérdida de empleo. Por mucho que las autoridades se han encargado de explicar que nadie debe preocuparse por una cesantía temporal, el miedo en Cuba es real, y la experiencia de los trabajadores cesantes del sector azucarero está muy cerca en el tiempo como para pasar por alto esta situación.

Tercero, las normas de contratación de asalariados acaban de publicarse esta misma semana y la presión fiscal y de seguridad social sobre los contratos es asfixiante, lo que puede incidir negativamente en el aumento del empleo por cuenta ajena y la viabilidad de estas pequeñas actividades no estatales.

Cuarto, el sindicato único parece estar teniendo dificultades para controlar a este nuevo sector de la población, integrado por los pequeños emprendedores y cuenta propistas,  que ya el pasado 1 de mayo dio la espalda a las algaradas y convocatorias a las que se ven obligados a participar todos los cubanos. En ausencia de libertad sindical y de negociación colectiva, el sindicato único del castrismo carece de argumentos para relacionarse con el gobierno y afrontar medidas de ajuste del empleo, mientras que el malestar en amplios sectores de la sociedad debe estar provocando un aumento de la deslealtad y del compromiso con esta organización.

Quinto, la entrega de tierras tampoco está dando los resultados esperados en términos de actividad y de empleo, y ya se están produciendo los primeros abandonos, así como de licencias para el ejercicio de actividades por cuenta propia, por la enorme burocracia que somete y controla a estas nuevas actividades.