En El Nuevo Herald, Raúl Rivero escribre sobre los datos facilitados por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) acerca de los beneficios de los campesinos y trabajadorse urbanos, que ya ganan más que los trabajadores estatales. Para Rivero, lo que se pretende con la difusión de estos datos "es extender en los medios noticiosos importantes la anchura y el espesor de una mampara para que no se pueda percibir con nitidez la realidad cubana".
De acuerdo con el periodista, esta es "el tipo de nota periodística que se privilegia para que alterne con miles de cuartillas y fotos puntuales de Cuba como clínica privada de Hugo Chávez; como destino de militares rusos, chinos y bolivianos y como un sitio propicio para que una cebra se enamore de un burro, por ejemplo". Y de esta forma, agrega el escritor cubano, "no queda ni un espacio para que se vea el panorama de los grandes grupos poblaciones que quieren, es verdad, progresos en su economía, pero en una atmósfera de libertad y respeto a los derechos humanos"