19 julio 2011

Hernández-Busto: no esperar a que otro resuelva el problema

La posición de Yoani Sánchez sobre los viajes y remesas a Cuba sigue generando reacciones. En el blog Penúltimos Días, su editor, Ernesto Hernández-Busto, publica una réplica al post de Yoani sobre La teoría de la caldera:
El gobierno de EE UU no tiene por qué ayudar a los cubanos, si los cubanos ya decidieron que en vez de ayudarse a sí mismos van a ir “tirando” o “resolviendo” a “ver qué pasa”.
El post de Yoani Sánchez evita encarar los argumentos contrarios a los suyos: el “puente” es en realidad un negocio redondo para los “lobbies” de agencias de viaje que cuentan con autorización del gobierno cubano, y el “oxígeno” del turismo no es más abundante que las raquíticas burbujas de los cocteles que beben unos turistas cada vez menos interesados en el cambio social.

Yoani Sánchez asegura que la rebeldía social ha sido dominada por la eficiencia de la maquinaria represiva y la alternativa de la emigración. Que se corte el flujo de remesas y se limiten los viajes de los cubanoamericanos a la isla le parece una contribución al martirio de un pueblo lobotomizado, que no afectaría a cierta “clase dirigente”. Yo creo que en eso Yoani se equivoca. Tal vez ella no lo sepa, pero la clase dirigente se alimenta, entre otras cosas, con el dinero de las agencias de turismo: un negocio que está muy lejos de ser ejemplo de libre mercado. El flujo ininterrumpido de remesas ha venido a reforzar la mentalidad prohijada por el paternalismo: lo mejor es esperar a que otro resuelva el problema. La realidad es que ni la mayor información ni el aumento del turismo han cambiado la manera en que circula el poder en la sociedad cubana. Y ese es el asunto que debería preocuparnos. Porque en Cuba y en el exilio, con caldera o sin ella, hay que dejar de pensar en cómo aliviar la situación para empezar a pensar cómo resolverla.