Por Joan Antoni Guerrero
Luigi es un joven turista italiano que ha pasado varias temporadas en Bayamo. Hace un año que no regresa a la Isla. Y, de momento, ni tan sólo piensa hacerlo. Lo teme. El caso del asesinato de la niña que se prostituía con doce años en esa ciudad lo mantiene alejado del país, a pesar de que allí afirma tener todavía a su novia cubana. Ahora dice que sería mejor que ella se viniera a Europa. Las semanas que pasaba en la Isla, entre dos o tres, -una o dos veces al año, precisa-, se alojaba en casa de Luis Carlos y Sandra, los dos propietarios de la casa donde presuntamente habrían ocurrido los hechos que habrían provocado la muerte de la adolescente en manos de un grupo de turistas italianos. Hoy, tras más de un año de lo sucedido, aunque el caso sólo trascendió a la prensa hace seis meses, esta pareja cubana, que se ganaba la vida alquilando dos habitaciones de su hogar a turistas, permanece encarcelada en la prisión del Combinado del Este, acusada de complicidad en el asesinato. No ha habido juicio y, en consecuencia, tampoco una sentencia que los declare como culpables, pero, a pesar de ello, ya lo han perdido todo, denuncia ahora su amigo desde Italia.
- Seguir leyendo en Martinoticias.com