Las víctimas de la mentalidad imperante, como usted lo ha denominado General en su discurso en el Séptimo Período Ordinario de Sesiones de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, pululan por doquier. Yo soy una de ellas.
Cuando asistí a una escuela por primera vez con solo cinco años de edad no estaba preparado psicológicamente para enfrentarme en mi primera semana de clases a aquel maestro quien con tono autoritario y amenazador preguntó quién era religioso en el aula. Esa fue la bienvenida que recibí de su sistema educacional.
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