23 enero 2013

'Cambios' en la Isla, pero los cubanos siguen sin recuperar Cuba



La reforma migratoria parece haber instalado una especie de nebulosa en el ambiente que hace, como siempre, confundir. Aquel que no pare mucha atención a la actualidad cubana acaba pensando, de forma ilusoria que, finalmente (¡ya sí!), los cubanos han llegado al clímax, al colmo de los cambios del régimen. En definitiva, que se le acepta a los Castro barco como animal de compañía y se reconoce, de esta manera, la reforma migratoria como el happy end que todos esperan en cuanto a Cuba. A partir de aquí, ¿qué más quieren? ¿qué más pueden pedir? De los Castro se espera, solo, que cambien y cedan un poco, pero no que se vayan, no que desalojen lo que ocupan sin legitimidad ninguna.

Ahora finalmente a los cubanos de la Isla también se les permitirá asomar la cabeza al mundo por el canal bolivariano (de visión estrecha) Telesur en el que los Castro también tienen puestas, evidentemente, sus garras. Es más, es muy probable que ahora, con el aterrizaje que hace este canal a la Isla, los castristas se metan todavía mucho más en asuntos editoriales del engendro comunicativo bolivariano, igual incluso van a querer controlar guiones y, por supuesto, si conviene cortar emisiones, pues las cortan. De todas maneras, Telesur es de ellos, así que ese resquicio que algunos ven es bastante relativo. Es otro look, quizás, pero la línea es la misma. Los cubanos siguen sin esa capacidad que tenemos los que vivimos en otros lados: la capacidad de contraste y acceso a diversidad de puntos de vista e información. No se puede escoger.

El castrismo sigue siendo el que decide lo que el pueblo cubano puede leer o ver. La práctica mayoría sigue sin tener ningún tipo de acceso a Internet, para muchos es probable que esta no sea ni tan siquiera una prioridad porque no tienen, para empezar, cubiertas ni tan solo las necesidades más básicas. Además, probablemente las expectativas de muchos en cuanto a sus propias vidas no vayan más allá de ir pasando un día detrás del otro, sin grandes cambios, con los mínimos sobresaltos y ante todo sin problemas con el "gobierno".

Cuba sigue siendo un espacio en el que la mayoría de la población permanece en un ambiente irrespirable de consignas y propaganda política invasiva. No se distribuye prensa extranjera, no se ven canales extranjeros, la cifra de los que navegan por Internet es ridícula. El miedo de la población a la información (que si no es del Estado es considerada directamente "contrarrevolución") es el otro instrumento a disposición del régimen para evitar que circulen las alternativas. Por las cuentas de Internet que se alquilan ilegalmente se ponen normas estrictas, me cuentan, "no pornografía, no contrarrevolución".

Hay cambios en Cuba, sí, pero los cubanos siguen sin recuperar lo que es suyo, su propio país. Un país en el que puedan vivir como personas normales. Con más derechos, y menos migajas.