Pablo Díaz Espí, director de Diario de Cuba, entrevistado en una televisión del Perú, ha afirmado que los cubanos "aprenden a mentir desde muy niños" ya que el entorno politizado les conduce a aprender el manejo de una "doble moral".
Díaz Espí asegura que "la intuición misma te dice lo que debes decir en casa, en la calle y en el colegio, y empiezas a moverte en ese juego tan anormal y artificial; es un mundo que te lleva a mentir desde una edad muy temprana". El director de Diario de Cuba agrega que los cubanos sueñan en irse de Cuba "por impulso de cualquier joven a hacer una vida normal" aunque muchos deben seguir "por esa corriente diseñada por el Estado donde no hay resquicio para la libertad individual".
Díaz Espí explica que si los cubanos prefieren jugarse la vida en el estrecho de la Florida antes que quedarse en Cuba luchando es "porque las personas están solas" y "la sociedad civil desmembrada y rota, sin ninguna capacidad de organización, todo calado por la policía política y los organismos de vigilancia como los Comités de Defensa de la Revolución en cada manzana de la ciudad".
Asimismo, recuerda que "la desafección política frustra tu vida personal" de manera que "si no formas parte de ese gran teatro no progresas en tu trabajo". El régimen, añade, "te exige fidelidad plena y absoltua para que tú te puedas realizar como persona" y así "tu vida depende de una fidelidad política que, si no la sientes, tienes que fingirla".
Durante la entrevista, el periodista comenta también que "la familia cubana se rompió con la Revolución de 1959" y, entre las medidas que lo hicieron posible, explica que "durante muchos años fue penado escribirle a tu propia familia" en el exterior. Hasta tal punto que en las asambleas laborales y del partido "si se descubría que mantenías contacto con tus familiares, con tus hermanos" eras penalizado, "te expulsaban del trabajo, no ascendías, te alienaban".