La política de la Administración Obama respecto a Cuba en los próximos cuatro años dependerá más de las acciones del régimen de La Habana que no de lo que pueda hacer el propio presidente nortamericano y su equipo.
Así lo considera Mauricio Claver-Caronte quien, en un artículo en Diario de Cuba, señala que Obama no puede llevar a cabo cambios substanciales respecto a las relaciones Estados Unidos-Cuba porque hay leyes que cambiarían única y exclusivamente con el acuerdo del Congreso, donde hay una mayoría comprometida con el futuro democrático en la Isla.
La pauta que deberían seguir los Castro para que Estados Unidos establezca cambios legislativos favorables es la que ha seguido Birmania con una serie de transformaciones que han permitido que hoy esté en su Parlamento la que fue durante años una disidente del régimen, Aung San Suu Kyi.
"Indudablemente, el reconocimiento legal de la oposición democrática cubana y la libre aspiración y elección a puestos políticos de líderes de la sociedad civil sería una buena pauta a seguir por el régimen. Y entonces, por ley, el gobierno de EE UU respondería", afirma Claver-Caronte en su artículo.