Pues ahora resultará que el cable que todos estábamos esperando como agua de mayo no es de fibra óptica sino más bien de un opresivo, duro e impenetrable acero. O sea, más a la medida del castrismo. Al calendario le vuelven a faltar hojas en Cuba para ver cumplidas las últimas pormesas que anunciaban para julio la llegada de los beneficios de la implantación del cable de fibra óptica -el que supuestamente vendría a mejorar la conexión de Internet en la Isla, y está por ver si mejorar al mismo tiempo el acceso a la red de los ciudadanos. El nuevo retraso en los plazos sitúa la promesa ahora en septiembre u octubre próximos y, además, con varias advertencias mezquinas por parte del gobierno: nada de Internet en los hogares y nada de Internet a precios más asequibles. ¿Excusa? El "bloqueo", el Imperio y la falta de recursos económicos.
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